16.10.09

NUESTROS SERVICIOS


www.afart-arteterapia.com

Actualmente estamos en Paseo Infanta Isabel 21 . 28014 Madrid . España​
afartarteterapia@gmail.com
91 409 16 69 / 636 944 660



"La Asociación Británica de Arteterapeutas define el arteterapia como una forma de psicoterapia que utiliza el arte como principal herramienta de comunicación"

Nuestro gabinete ofrece terapia a través del arte para el tratamiento de diferentes problemáticas emocionales y psicológicas. Este tipo de intervención resulta muy efectivo para personas que tienen dificultad para conectar con sus emociones y poner palabras a su malestar.

NUESTROS SERVICIOS ESTAN DISEÑADOS PARA CUALQUIER TIPO DE DEMANDA

Están dirigidos a:

Adultos . Jóvenes y adolescentes . Familia (mediación) . Pareja . Enfermedad Mental

. También ofrecemos atención a personas con dificultades económicas. La finalidad es facilitar atención a personas con pocos recursos económicos, y que los honorarios sean establecidos en función de la circunstancia personal. Los honorarios simbólicos que se recauden en este servicio, se utilizarán para cubrir gastos de materiales.

. Nuestro compromiso y rigor profesional requiere de revisión de casos por parte de un equipo de supervisión.

. Nuestra actividad se puede realizar en nuestro centro, o en el centro que requiera de nuestros servicios. En sesiones individuales y grupales.

Información y cita previa:
Para informarle sobre nuestros servicios, o para pedir cita (la primera entrevista es gratuita), puede llamarnos, o enviar un mensaje a través de nuestro correo electrónico, dejando nombre y teléfono. En breve nos pondremos en contacto con usted.







14.10.09

PERFIL PROFESIONAL

CARMEN MENENDEZ

EXPERIENCIA PROFESIONAL

. Profesora del Master de Psicoanálisis Clínico de Salamanca: Psicoanálisis y Creatividad
. Colaboración en el Master de Arteterapia de Murcia

. Arteterapeuta con diferentes colectivos:

. Hospital de Día con adolescentes, jóvenes y adultos en Madrid
. Enfermedad mental severa. Clínica de Salud Mental en Madrid
. Grupos de 3ª edad. Servicios Sociales, zona Norte de C. de Madrid
. Fundación Nacar. Proyectos humanitarios en América Latina
. Adolescentes-mamás víctimas de violencia intrafamiliar
. Mujeres en general. Violencia de género
. Intervención con mujeres en prostitución
. Intervención con travestís y transexuales
. Con trabajadores sociales en formación
. Talleres grupales de Arte, Creatividad y Salud para jóvenes y adultos
. Talleres de Arte, Creación y Salud en la cárcel de Soto del Real de Madrid con grupos de hombres y mujeres presos, con diferentes perfiles y problemática
. De 1980 a 1986 desarrollo diversos talleres de Expresión Artística y Creatividad en la Sdad. Cooperativa de Enseñanza A. S. Trabajo con niños y adolescentes
. Paralelamente he realizado diversas exposiciones individuales y colectivas desde 1988 hasta la actualidad, presentando un trabajo artístico personal

FORMACION PROFESIONAL

. Master Universitario en Arteterapia y Mediación Plástica. Universidad de Murcia
. Experto en Psicoterapia Psicoanalítica.
. Experto en Psicoterapia de Grupos
. Miembro de la Asociación Profesional de Arteterapia “Foro Iberoamericano de Arteterapia”
. Miembro candidato del "Instituto de Formación en Psicoterapia Psicoanalítica y Salud Mental Quipú"
. Facultad de Bellas Artes (UCM)
. Diplomada en Magisterio (UAM)
. Diplomada en Artes Aplicadas y Oficios Artísticos
. Diplomada en IADE. Institución Artística de Enseñanza
. Artista plástica y grabadora

FORMACION COMPLEMENTARIA

. Psicopatología de la individuación-separación. Trastornos afectivos y trastornos borderline
. Las nuevas psicoterapias breves
. Hijos maltratadores. Características y abordaje de los adolescentes violentos en el hogar. Instituto de Formación en Psicoterapia Psicoanalítica y Salud Mental Quipú
. Taller sobre confianza y autoestima. Escuela de Familia (UAM)
. El laboratorio: una experiencia psicodramática. Estudio 3
. Escuchando el cuerpo. Terapia Corporal. Estudio 3
. La salud psicosocial y la importancia del grupo: Distintos contextos de intervención (UCM)
. Aplicaciones del arte como terapia en situaciones de conflicto y exclusión social (UCM)
. Color, Forma, Ritmo y Melodía para una expresión integral (UNED)
. El Arte como Actitud. Universidad Internacional do Atlántico
. La nueva polémica de la modernidad: Los años 60 y 70 (UAM)
. Retornos del arte abstracto (UAM)
. Pintura y grabado calcográfico (Estudio Arjona, Círculo de Bellas Artes,...)
. Diversos talleres sobre Grabado Experimental. Universidad de Zaragoza y Fundación Goya Fuendetodos
. Fotografía artística, diseño gráfico y editorial, nuevas tecnologías aplicadas a la imagen,…
. Cursos sobre Arte Contemporáneo, Estética ... (UAM, Museo Reina Sofía, Canal Abierto)
. Talleres sobre relajación, yoga, chi-kung, trabajo de expresión corporal, etc.

PUBLICACIONES, COMUNICACIONES Y CURSOS

. Artículo: “Arteterapia en rehabilitación psicosocial". Informaciones Psiquiátricas Nº 201, 2010. Autores: Carmen Menéndez Pérez y Francisco del Olmo (Psiquiatra. Director del Área Salud Mental Hermanas Hospitalarias, Madrid)
. Artículo: “Objeto-Sujeto-Objeto” Arteterapia con mujeres en prostitución. Encuentros con la expresión. Imágenes en Arteterapia, recorridos del inconsciente. Nº 2, Escuela de Prácticas Psicológicas. Murcia 2009
. Artículo: “La fotografía como diario de vida”. Papeles de Arteterapia y educación artística para la inclusión social nº 3 Universidad Complutense de Madrid. Madrid, 2008
. Ponencia: Mujer, Arteterapia y Psicoterapia: Lugares comunes, lugares de encuentro (Foro Mujer S.XXI. "El Arte como herramienta: Usos de la creatividad en el trabajo con mujeres en riesgo de exclusión social"). Salamanca, 2009
. Ponencia: Intervención terapéutica desde el arte en rehabilitación psicosocial (II Jornadas de Rehabilitación Psicosocial H. Hospitalarias 2009)
. Comunicación: Arteterapia en una Unidad Hospitalaria de Tratamiento y Rehabilitación. Presentación de un caso clínico: "El Sr. K,... un artista frustrado, al que no entiende nadie" (1ª Congreso Nacional de Arteterapia FEAPA) Gerona 2010
. Comunicación: Arteterapia en un hospital de salud mental (II Jornadas de Rehabilitación Psicosocial H. Hospitalarias 2009)
. Curso: “Taller de dinamización grupal a través de técnicas expresivas artísticas", impartido a grupo de profesionales pertenecientes a Punto Municipal OPC, Madrid 2010
. Curso: “PSICOTERAPIA, CREACIÓN Y ARTETERAPIA”. Lugares comunes a partir de una experiencia con adolescentes víctimas de abuso infantil. Instituto de Formación en Psicoterapia Psicoanalítica y Salud Mental Quipú
. Dirección de Arte de La Revista de Arte y Literatura “El espejo del perro”. Cárcel Soto del Real
. Publicación: “Espacio Representado”. Facultad de Bellas Artes (UCM)

LA FOTOGRAFIA COMO DIARIO DE VIDA

LA FOTOGRAFIA COMO DIARIO DE VIDA

RESUMEN
Se presenta una experiencia desarrollada en Paraguay. En un hogar para niñas-mamás víctimas de abuso intrafamiliar. El trabajo se ha desarrollado fundamentalmente a través de la fotografía.
Se muestra una vivencia singular por las características del colectivo (niñas-mamás), por la distancia cultural y social y también por el encuadre y duración del taller de Arteterapia. Se describen los objetivos del taller, el desarrollo y una reflexión sobre la fotografía como herramienta terapéutica.
Palabras clave: Abuso sexual infantil. Fotografía. Arteterapia. Reparación.

SUMARIO 1. Contexto 1.1 Abuso sexual intrafamiliar 1.2 Hablan las cifras 1.3 Hogar de Santa Mónica 2. Proceso del taller. Primeros pasos 2.1 Inicio del taller 2.2 Fragmentos del proceso terapéutico 3. Fotografía. Espejo. Arteterapia 3.1 Potencialidad de la fotografía 4. Conclusiones 5. Bibliografía

THE PHOTOGRAPHY AS A LIFE´S DIARY

ABSTRACT
An experience that took place in Paraguay is presented. In a home for mother-child intrafamiliar abuse victims. The work has been developed basically through photography.
It shows a particular life experience due to the characteristics of the group, the cultural and social distances and the focus and time limit of the art therapy course. The objectives of the course, the development and the reflection upon photography, as a therapeutic medium, will be described.
Key words: Sexual childish abuse. Photography. Art therapy. Reparation.

CONTEXTO
En Paraguay, igual que en el resto de América Latina, convive “una república democrática” con la corrupción, la dictadura encubierta y la humillación, que convierten a su pueblo en “ciegos que, viendo, no ven”, en palabras de José Saramago. País ubicado en el corazón de América del Sur, declaró su independencia derrocando las autoridades españolas locales el 14 de mayo de 1811. La población paraguaya actual es el resultado del mestizaje de dos tipos étnicos y culturales diferentes: uno americano (guaraníes) y otro europeo (españoles). Existen, por un lado, grupos importantes de descendientes de indígenas que conservan la mayoría de sus rasgos raciales y culturales originarios y, por otro lado, una población que está compuesta por descendientes de españoles u otros europeos, en su mayoría alemanes, polacos, y ucranianos. Un porcentaje grande de la población vive de la actividad agrícola y ganadera.

ABUSO SEXUAL INTRAFAMILIAR
El abuso sexual es una forma de maltrato que afecta toda la vida presente y futura de quién lo sufre, especialmente de niños, niñas y adolescentes ya que éstos se encuentran en pleno proceso de desarrollo físico, psicológico-emocional y de interacción social.
En el caso que nos ocupa, hablamos del abuso sexual intrafamiliar, que se da en el entorno más cercano al niño, en el que desenvuelve su vida diaria y con el que está en contacto permanente, además de quien depende y donde se establecen relaciones afectivas. Es por eso que cuando se da la agresión en su interior, el daño es más profundo y severo.
Como son las víctimas más indefensas y a menudo dependen de sus abusadores, sus posibilidades de que se haga justicia siempre han sido las más remotas. Además, los niños sometidos a un abuso prolongado y repetido son especialmente vulnerables a desarrollar perturbaciones de la memoria que ponen aún más en peligro su capacidad para contar su historia (Freyd, J.J., 1996).
El abuso sexual afecta igualmente al área físico, cognitivo y emocional. La sintomatología que se observa con mayor frecuencia es: Pesadillas y problemas de sueño, conductas autolesivas o suicidas, hiperactividad, bajada del rendimiento académico, trastorno disociativo de identidad, reacciones disociativas ( confusión, cambios marcados de personalidad u olvido del episodio de abuso).
Las consecuencias emocionales que se observan con mayor frecuencia son: Síndrome de estrés postraumático, dificultad para expresar sentimientos, miedo generalizado, agresividad, culpa y vergüenza, aislamiento, ansiedad, depresión, sentimientos de estigmatización, rechazo al propio cuerpo, problemas de relación interpersonal, dificultades de vinculación afectiva con los hijos, rabia y rechazo hacia su familia y hacia el mundo. Su actitud puede ser de desesperanza y desconfianza.
Muchas de estas consecuencias de la vivencia traumática permanecen, o incluso, pueden agudizarse con el tiempo hasta llegar a configurar patologías definidas.

HABLAN LAS CIFRAS
Paraguay al igual que toda América latina se presenta con una combinación de extremas desigualdades económicas y sociales. La infancia en general es la población mayormente afectada y con respecto al abuso sexual infantil es la niña la más afectada.
Según unos estudios presentados en el seminario "Violencia Familiar y Violencia de género” en 2006 por la doctora Luciana Ramos Lira, de la dirección de Investigaciones Epidemiológicas y Psicosociales del Instituto Nacional de Psiquiatría "Ramón de la Fuente" de México DF: En el evento de los niños abusados los estudios muestran que en América Latina entre el 70 y el 80% de las víctimas son niñas, donde en un 75% de los casos registrados el responsable de los abusos es un familiar. Los principales responsables de esos delitos tienen que ver con el padre, el tío o el hermano. El rango más afectado está entre los 10 y 14 años con el 37% del total, seguido por el de 5 a 9 años con el 25%, de 15 a 17 años con el 14% y de 1 a 4 años con el 10%. En el 78% de los casos reportados el agresor es conocido del niño o la niña.
Según Nils Kastberg, Director Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe : El silencio y la inaceptable tolerancia social hacia el abuso en el entorno familiar contribuye al actual estado de impunidad generalizada. La mayoría de los abusos a los niños y a las niñas suceden detrás de puertas cerradas por adultos de confianza. Los niños con frecuencia sufren en privado, con miedo de hablar claro o por temor al castigo.
Asimismo, de los 13 millones de partos registrados anualmente en América Latina y el Caribe, dos millones corresponden a adolescentes; es decir, el 15 por ciento del total. Tales cifras no dan cuenta de la real magnitud del embarazo en las niñas puesto que consideran sólo los partos de las jóvenes entre 15 y 19 años.
El Centro Latinoamericano de Demografía estima que el porcentaje de nacimientos de madres adolescentes es más bien cercano al 20 por ciento, mientras que otros organismos como la UNICEF y el UNIFEM lo establecen entre el 15 y el 26 por ciento.
Habría que considerar también el número importante de abortos realizados en la clandestinidad que, obviamente, no pueden ser registrados.

EL HOGAR
El hogar es un refugio para 10-15 niñas entre 12 y 17 años y sus bebés. Todas víctimas de abuso sexual intrafamiliar. Con hijos entre 1 mes y 6 años. Algunas indígenas guaranís. Niñas rotas, algunas sin papeles, sin hijos registrados a su nombre, arrancadas de la niñez y obligadas a una adultez impuesta y desgarradora.
Su vida ha sido un permanente duelo: pérdida o separación de su familia, pérdida de su entorno más cercano, de los compañeros de su comunidad, de la escuela, pérdida del uso voluntario de su cuerpo, del apoyo de sus padres, pérdida de confianza, pérdida de sí mismas. Y ese duelo está por ser elaborado.
Son hijas en general de madres con más hijos, padres o padrastros en los que no han podido confiar. Han vivido en hogares habitados por la violencia, el abuso y el desamor y es ahí, ese lugar, el espacio de construcción de su identidad y de sus raíces. Su hogar es un lugar donde construir seguridad y confianza resulta imposible.
Su niñez termina demasiado pronto y nunca es vivida plenamente. Queda pendiente, aplazada. El sentido de identidad es frágil. El cuerpo se ha fragmentado, preso del dolor y del terror.
Huyen de padrastros peligrosos y agresivos, madres débiles que no las protegen, de la pobreza, de la rabia, de las imágenes que les obligan a ser tan diferentes a lo que ven en el espejo, del silencio forzado, del llanto reprimido.

PROCESO DEL TALLER. PRIMEROS PASOS
Visitaba el hogar por unos días. En mi cabeza tenía inscrito un cartel imaginario: “PELIGRO. FRAGIL. NO TOCAR”. Iba por poco tiempo.
Antes del viaje la lectura me aproximó a su problemática, a la realidad del país, al grupo de adolescentes con las que me iba a encontrar. Era un riesgo y una responsabilidad movilizar nada. Su realidad era muy complicada y no existía un plan de intervención prácticamente a ningún nivel, ni en lo educativo ni en lo psicológico y social. Sí existen recursos institucionales en Asunción como pude conocer en unas visitas a hospitales de salud mental, pero no hacían uso de ellos salvo en situaciones de crisis graves de alguna niña.
Desconocía lo qué iba a pasar. La realidad política, la pobreza, el bajo nivel educativo, la falta de protección a la infancia, el poder de la religión... era algo que iba a condicionar sin duda mi mirada y posicionamiento.
La experiencia directa, el encuentro con esa realidad tan nueva y tan diferente, marcarían el camino a seguir.
El acercamiento sería a través de la observación y de la disposición a escuchar y entender. La mirada iba a ser el hilo conductor de nuestro trabajo e iba a ser a través de la fotografía principalmente. Ésta ocupaba un lugar importante en la vida de las niñas y facilitó la creación de un vínculo que iba consolidándose cada día más.
Su día a día era intenso. Seguro que no jugaban desde hacía tiempo o quizás desde nunca. Trabajaban mucho y estaban cansadas. Tenían que madrugar a las 5,45 de la mañana para limpiar, organizar ropas que lavaban a mano (las de ellas y las de sus hijos), realizar todas las tareas del hogar que les correspondía según un planning diario y además ir a la escuela de mañana o de tarde en función del turno y siempre que no lloviera. En ese caso no iban ni ellas ni los profesores ni nadie. Llueve muy a menudo.
Me buscaban de forma individual para presentarme sus álbumes de fotos hechos de forma casera, con muy pocos medios. Recogían casi siempre imágenes desde el momento de su embarazo. Debido al riesgo que tenían si permanecían en sus hogares eran trasladadas a un hogar para niñas futuras mamás y eran atendidas desde el principio del embarazo y sólo hasta después de dos meses del parto. Pasado ese tiempo eran enviadas a la calle; a su hogar, con el consiguiente riesgo de seguir conviviendo con la persona abusadora o a cualquier orfanato en el que separaban a las mamás y a los bebés. Estos álbumes estaban incompletos, narraban sólo fragmentos de su historia personal, de sus orígenes, de su identidad familiar. Seguro que habría más fotos, pero ellas no las tenían.
Sólo podían recuperar su historia desde el momento en que su cruda realidad había dado fruto: un embarazo por violación, un parto en soledad y la aparición de un nuevo ser nacido desde el dolor, la incomprensión y el abandono. El bebé en muchos casos era un bebé no aceptado, no reconocido, no querido por múltiples motivos: por ser sólo unas niñas, unas niñas maltratadas, violadas, expulsadas de su hogar. Y lo único que se llevaban era el fruto de su desgracia.
Muchas niñas víctimas de abuso sexual no pueden por mucho tiempo aceptar a sus bebés; les recuerda permanentemente el hecho traumático de la violación y también por ello se sienten culpables por tener sentimientos de rechazo hacia su hijo.
Su interés por la fotografía era tremendo. Además de enseñarme sus álbumes, me pedían que les hiciera fotos con la cámara digital que yo llevaba.

INICIO DEL TALLER
Se organizó todas las noches después de la cena, durante 1h. y media. El hecho fotográfico fue el hilo conductor del taller.
Se contaba con una cámara digital, un ordenador muy básico que había en el hogar y las ganas de todas de vivir la experiencia.
Se planteó el taller desde tres áreas diferentes:
1. A partir del álbum personal. La fotografía como testimonio de una realidad vivida.
2. A partir de las fotos que hacían durante la realización del taller.
3. Realización de dibujos que acompañaban y complementaban el trabajo fotográfico.
Podían hablar y compartir lo que ellas quisieran a partir de los álbumes fotográficos. También las invitaba a dibujar si no querían hablar y les ofrecía papel, rotuladores, lapiceros de colores, témpera y plastilina.
Al principio se respiraba una gran inseguridad y miedo ante lo nuevo. Se sentían inhibidas. Poner palabras les costaba. Viven bastante aisladas de la comunidad a la que pertenecen, además hablan en guaraní y tienen bajo nivel de español. Necesitaban un tiempo para conocerme y confiar en mí. La comunicación verbal requería de paciencia y mucha predisposición por parte de todas.
Podían fotografiar lo que quisieran a lo largo del día, y la noche, en las sesiones mostraban el material que habían elegido. Fueron poco a poco teniendo más decisión y confianza. Iban descubriendo su capacidad para hacer propuestas, utilizaban los materiales con libertad, podían construir historias, hablar de sus vivencias y emociones. Eran escuchadas y contenidas por el grupo y podían vivir el grupo, su actual familia, desde otro lugar.
Las imágenes que iban realizando a lo largo del proceso se fueron convirtiendo en retratos en primeros planos, miradas seguras con expresión, dinamismo, juego, incorporación de elementos, imágenes grupales, actitudes más desenfadadas y divertidas. Iba en aumento la complicidad entre la que realizaba la foto y las chicas que eran fotografiadas.
También empezaron a incorporar más la palabra. Hablaban sobre cómo se habían sentido al retratar o ser retratadas. Podían seleccionar las que les habían gustado, las que querían imprimir y por qué las seleccionaban. Serían incorporadas a su álbum personal, a su diario de vida.
La apropiación de una imagen, el adueñarse de algo conlleva conectar con contenidos inconscientes que se vuelven visibles.
Mi mirada era de profundo respeto. Me encontraba con personas que habían sido objetos de otros, objetos usados por otros. El taller como espacio de juego, de creatividad y de reflexión les podía permitir disminuir su sufrimiento.
Sólo a través del juego es posible crear espacios donde primen igualdades y afinidades, donde fronteras, jerarquías y biografías queden de lado, y sea posible compartir de modo creativo algo de arte, algo de vida y por supuesto algo tremendamente terapéutico (Maestre, Pablo J. Juan, 2006) .
Eran niñas que habían carecido desde muy pequeñas del cuidado materno. El abordaje debía ser desde la comprensión e inevitablemente desde la ternura. Algo que para ellas era motivo de sorpresa. Habían sufrido mucho, tenían muchos traumas, algunas pánico al acercamiento, al contacto. Recuperar de alguna manera un espacio “materno”, de cuidado y de contención puede resultar muy beneficioso. Cuidado y ternura no invasiva a la espera de su confianza y su demanda.
A través del juego y de sus obras fueron aportando palabras y silencios, miradas y risas que hacían que se recuperara de alguna manera su niñez y su capacidad de “jugar por jugar” sin pensar en nada más (“playing- jugar jugando- según Winnicott) .
Describían su historia, hablaban de las personas que aparecían en las fotos, de por qué estaban allí, de su familia... Se les proponía que seleccionaran algunas fotos y formaran historias, que jugaran a construir e imaginar otras historias. Era un trabajo de proyección tanto al comentar la foto como al realizarla, que entre otras cosas, podría tener una finalidad comunicativa al hacer participe a los otros de sus sentimientos, deseos, estados de ánimo...
Cada una adquiría protagonismo construyéndolas. Era un recorrido ligado a su pasado pero dándole una esperanza a su presente, generando posibilidades de cambio y de otro futuro. En sus historias aparecían sus hijos junto a ellas y siempre recuperaban a la familia y especialmente a su madre. Posiblemente algunas de ellas puedan en un futuro cercano conseguir que esa historia se haga realidad, o no; pero en cualquier caso, a nivel simbólico ellas podían recuperar y reconstruir su historia y ser conscientes de ser las protagonistas.
La foto nos devuelve la realidad tal y como es, y eso es duro. La ausencia de la madre con todo lo que simbólicamente significa. Saber que no se pueden recuperar los deseos, sueños y fantasías infantiles muchas veces genera reacciones emocionales duras, genera un dialogo con la memoria y es un arma de doble filo; por una parte, es sufrimiento por la pérdida, y por la otra, puede organizar las emociones, hacerlas más llevaderas y reducir la angustia prolongada en la que viven. Facilita el contacto con la realidad.
Cuando ellas realizaban las fotos tenían que tener presente preguntas como: quién realiza la foto, a quién, interior o exterior, solo o con otro, autorretrato o se la encargo a otro, qué parte de mi cuerpo quiero que me fotografíen y por qué, el hacer participe al grupo o no, qué escenas proponer...
Desde ahí se puede trabajar con los sentimientos que se han generado, con la necesidad de ser invisible o no, con la dificultad de mirar o ser mirado, con el bloqueo... El juego y la dinámica creada facilita el despliegue de emociones, de sensaciones, el vínculo con el grupo, la desinhibición y la reflexión de cada participante sobre sí misma y sobre la interacción con el grupo.
Fueron aportando cada vez más propuestas, más respeto a lo que se estaba creando entre todas y también más caminos para entender y conocer más sobre sí mismas.
En los últimos días del taller debían realizar una imagen plástica en la que quisieran contar algo de su historia que no tenían recogida en ninguna foto. Muchas dibujaron la casa soñada, su hogar de origen y en algún caso dibujaron el hogar donde estábamos ahora. Estas últimas podían haber hecho una foto pero no lo hicieron. Podían proyectar ese deseo de vuelta a su hogar pero lo volvieron a reprimir, quizás era, en ese momento, un sueño imposible.
El silencio y la mirada hacia dentro del principio se transformó en acción, complicidad y risas. El liberar los silencios impuestos ayuda a la cura.

FRAGMENTOS DEL PROCESO TERAPEUTICO
María (16 anos) lleva más de 3 años en el hogar, los mismos que tiene su hijo fruto del abuso de su padrastro. Enseña el dibujo que ha hecho: es una casa. Explica que le gustaría tener una foto de su hogar, del hogar donde vivía con su madre y sus hermanos y lo va describiendo. Mientras le pone palabras, aparecen sentimientos de rabia y dolor. “¿Por qué mi madre me abandonó y prefirió quedarse con mi padrastro?”. Esos sentimientos transitan en la sesión y transitan entre ella y el grupo. La labor del arteterapeuta es la de contener con la suficiente distancia para que se puedan tolerar, elaborar e integrar las emociones.
L. Eidelberg (1973) habla de “abreacción” y la define como el proceso de descarga de emociones bloqueadas mediante la evocación y verbalización de recuerdos reprimidos.
La realización del dibujo, el esfuerzo para explicarlo, hacer visible ese afecto, poderlo compartir y sentirse escuchado y comprendido supone un alivio, una mayor tolerancia a esa emoción así como una mayor elaboración e integración por parte del yo.

Ana (16 años) tiene muchos altibajos emocionales. Padece depresión, ha tenido varios intentos de suicidio y la medican con regularidad. Hace muchas fotografías al grupo y siempre repite que para ella es muy importante la amistad y el compañerismo. Necesita expresarse a través de la poesía. Me pidió llevarse hojas y rotuladores para trabajar a lo largo del día y me presentaba cada noche trabajos similares al que presento aquí.


Cuenta que necesita escribir siempre, que se desahoga y tranquiliza. Es la que mejor escribe y se expresa del grupo. En su poesía habla de “un mundo feliz”: sonrisas, risas, amor, alegría, amistad... hasta que un día empieza a contar su historia personal; verdaderamente dramática. Su madre había muerto de cáncer, ella se había quedado embarazada del jefe de su madre que le pagaba los medicamentos a cambio de sexo. Cuando cuenta todo esto tiene un gran sentimiento de culpa por haberlo hecho. Hablando de sus producciones dice: “Saco todo lo bueno que tengo, soy alegre, me gusta bailar, quiero reír y muchas veces me cuesta mucho, a veces no tengo ganas de luchar, cuando murió mi mamá ya estaba embarazada y me trajeron aquí, no quiero saber nada de los hombre, los odio, sólo quiero a mi hijo, no quiero que me quiten la alegría de vivir que siempre he tenido...” La poesía, la creatividad le ayudaban a elaborar, a sacar emociones, a reconocerse en ellas. Se agarra a ello para no sucumbir.
El acto creativo permite, al igual que el sueño, la realización de deseos y el análisis de los mismos. Permite la creación y recreación de un objeto dañado. En este sentido se considera a la creatividad como un principio reparador.

Rebeca (17 años) lleva en el hogar desde que se creó y tiene una niña de 5 años. Cuando describe el dibujo que ha realizado habla de una casa imaginaria: la de su mamá. “Es una casa con terreno, piscina grande y bonita donde viviré con mi hija, mis hermanos y mi madre”. Habla de lo que le gustaría en el futuro, de que sería una casa feliz y ella la persona más feliz del mundo; sabe que eso es un sueño, pero nos lo quiere contar así. Juega al “como si” fuera posible, juega a imaginar (pensamiento mágico). Ese jugar a imaginar le puede ayudar a alimentar una ilusión (ideal del yo), un deseo de ilusionar para soportar la falta y disminuir el malestar que produce la toma de conciencia de la realidad.


Carmen (13 años), fue abusada con 11 años por su hermano de 17 durante bastante tiempo hasta que se quedó embarazada. Siempre habla de quitarse la vida, actualmente está medicándose y con una profunda depresión. Vive muy angustiada porque tiene dos hermanas más pequeñas que siguen en la misma casa que el hermano. Es una familia extremadamente pobre y con muy bajo nivel de inteligencia. Además sus padres no han creído nunca lo de su hermano.
En la propuesta ella realiza una casa que casi ocupa toda la hoja y escribe el nombre del hogar donde actualmente vive. Sorprende el tamaño de la casa y de los árboles que la rodean, la fragilidad del trazo y sobretodo el tamaño tan pequeño de la figura representada. No aparece la figura del hijo. Dice que es ella en el hogar, que es el único sitio donde está segura y que tiene miedo de que su hermano la vuelva a hacer daño. Quiere que le hagan pruebas para que se demuestre que él la violó y así sus padres la crean y sus hermanas puedan ser protegidas. Su manera de contarlo es entrecortada, dice frases sueltas e inconexas y sobretodo, en lo que insiste mucho, es en que no quiere que a sus hermanas les pase lo que le ha ocurrido a ella. Este es el pensamiento que repite una y otra vez. La obsesión de que su vivencia sea repetida en sus hermanas no la deja vivir.
Crear y representar facilita la comunicación de sentimientos. Poner palabras a las imágenes que salen a nuestro encuentro permite la mejor comprensión del dolor. El tratamiento terapéutico es fundamental en el caso de abuso sexual infantil, pero no es suficiente. También juega un papel muy importante el apoyo de los adultos y de la justicia. El nivel de malestar y de angustia se reduce cuando las niñas se sienten protegidas y defendidas y se toman medidas judiciales con respecto al culpable de su situación.

FOTOGRAFIA. ESPEJO. ARTETERAPIA
El niño aproximadamente hacia los dos años, como nos explicó Lacan, descubre su imagen en el espejo. En ese momento el sujeto empieza a tomar conciencia de su propia existencia. Ya es uno entre otros. Aparece el narcisismo en este instante en el que se toma conciencia de uno mismo como alguien distinto y diferente a los demás interna y externamente.
Hay cosas que nos llevan más allá del mundo de las palabras; es como el espejito (diría también Alicia mirándose en el espejo inventado por Lewis Carrol) de los cuentos de hadas: se mira uno en él y lo que ve no es uno mismo. Por un instante vislumbramos lo inaccesible...( Solzhenitsin, Alexander, 1970) .
Construimos la realidad exterior e interior a través de la mirada reciproca. Nos vemos a través de cómo nos mira el otro. La fotografía podría ser un espejo para mirarse y reconocerse. La mirada sería pura e ingenua, como la del bebé cuando mira afuera a través de su madre y aprende y aprehende el exterior para reconocerse y para separarse, para sentirse dentro y fuera, para ir construyéndose. Así la imagen positiva del sujeto, tan necesaria para la vida (narcisismo primario), nace de la imagen amable que le devuelven al bebé desde fuera.
Trasladándolo a un taller de Arteterapia, la imagen fotográfica o la de cualquier producción plástica, la experiencia vivida, puede aportar a la persona otro sentimiento de sí misma. Desde la comunicación con el arteterapeuta y con el grupo, y a través de una valoración positiva, se incorporan más recursos a la experiencia anterior.
El espacio del Arteterapia es “un espacio triangular” en el que interviene el paciente, el arteterapeuta y el objeto artístico como objeto transicional. Siguiendo el pensamiento de Winnicott es un espacio de juego, de creación, de transito, intermedio entre el mundo interno y la realidad exterior. Un espacio que bien puede ser ocupado por el hecho fotográfico. Dicha experiencia se produce dentro del ámbito de la relación transferencial en la que la obra realizada puede ser objeto de elaboración y de simbolización.
El paciente comienza a proyectar en imágenes lo que no podía expresar con palabras. Tales imágenes pictóricas pueden escapar a la prohibición de la censura de un modo como las palabras no pueden hacerlo. Esto ocurre. El paciente es confrontado con la evidencia de una imagen de su conflicto en forma de pintura o escultura. Cuando un impulso (fantasma, etc.) prohibido ha alcanzado tal forma fuera de la psiquis del paciente, éste logra un distanciamiento de su conflicto, que a menudo lo capacita para examinar sus problemas con creciente objetividad. El paciente así, es ayudado gradualmente a reconocer que sus producciones artísticas pueden ser consideradas como un espejo en el que comienza a develar sus propias motivaciones (Naumburg, Margaret, 1966) .

POTENCIALIDAD DE LA FOTOGRAFIA
La fotografía como objeto transicional en el taller de Arteterapia plantea diferentes aspectos para reflexionar:

1. La fotografía facilitadora de vínculo terapéutico.
Es una manera de acercarse, de contarme su historia. Cada instantánea fotográfica les da pie para contar sobre su familia, sus hermanos, su lugar de origen, cómo han sido abusadas, por quién, si toman medicación... En muchos casos, la única manera en la que han sido atendidas médicamente es desde la medicación psiquiátrica en los momentos en los que tienen “crisis”. Medicación ante graves casos de depresión, angustia e intento de suicidio que les hace estar en un estado de permanente somnolencia, pasividad y sedación.

2. La fotografía como vehículo que transita entre pasado, presente y con proyección de futuro.
Enseñar las fotos, volver a mirarlas en la sesión, revivir esos momentos de su historia es reparador; es intentar reconstruir la historia fragmentada, es volver a narrar su vida reconociendo un lugar de origen, una identidad, unas raíces.
Las imágenes recogen también su “historia secreta”, su historia implícita, latente, invisible; la que no aparece pero se siente presente.
Es la memoria fragmentada, evocadora de lo que falta, de quien falta. Es un encuentro y a la vez un desencuentro. Es un lugar para mirar al pasado disociado, una perdida. Genera silencios de pensamientos que no quieren o no pueden ser mostrados. Es un encuentro con lo olvidado y un reencuentro con lo que se recuerda. Un reconocimiento, un retorno a un lugar que ya no está, una reflexión sobre la identidad familiar.
El paso del tiempo no corre en la memoria inconsciente. El trauma y el dolor del pasado permanecen siempre; pero desde el presente y con otra mirada, la lectura puede ser diferente.

3. La foto ayuda al despliegue creativo de cuestionamiento.
En recuerdos Infantiles y Encubridores dice Freud “Mis más tempranos recuerdos infantiles son en mí los únicos de carácter visual y se me presentan además como escenas de una gran plasticidad”.
Nuestros recuerdos son imágenes y sensaciones corporales. Los recuerdos más significativos son preverbales; se pueden ver, sentir, pero son difíciles de explicar y trasladar al proceso secundario: a la palabra, al lenguaje.
En Arteterapia se trabaja sobre la producción de imágenes inconscientes. Es una tarea de asociación en imágenes, tarea que tiene prioridad sobre la asociación mediante palabras ya que las imágenes - como lo destacaba Freud- están más cerca del inconsciente. La imagen puede expresar y representar aquello que no es posible pensar.
En el acto creativo las imágenes salen al encuentro en parte por azar y en parte por deseo de cambio y de transformación. El encuentro es algo que resuena de fuera y resuena dentro. El encuentro con una imagen, una palabra que te ayuda, un encuentro con el otro, genera una multiplicación de significados. Encuentro como encontrar algo desconocido mío en el encuentro con lo desconocido del otro, de una imagen, de una producción.
Las imágenes expresan un saber condensado. Las obras son un espacio con múltiples entradas y múltiples salidas. Son representaciones y presentaciones a un mismo tiempo. Hablan a la vez de distintas expresiones, afectos, emociones, símbolos, escenarios, colores, huellas, marcas, ritmos, etc. Pertenecen a un espacio simbólico, un espacio emocional.
La experiencia, según explica Joan Coderch, para que sea terapéutica ha de ser emocional; la comprensión intelectual por sí misma no produce una modificación del estado psíquico, aun cuando debe quedar incluida en tal experiencia emocional (Coderch, J., 2002).

4. Es la huella y testimonio del pasado, de lo que todavía está presente, de lo que existe, lo real y también de lo que está ausente.
Cómo se describe cada foto, lo que se quiere resaltar, las personas que aparecen, el lugar, el vestido...Es una descripción física y emocional de un tiempo pasado que, de alguna manera, se quiere recuperar y renombrar. La foto habla de la identidad, de la necesitad de pertenencia, de tener un lugar, un origen. Un pasado sesgado, distorsionado, en muchos casos terrorífico; pero es el pasado.
Un pasado, quizás para muchas de estas niñas inexplicable, que se muestra en la necesidad de entender algo de sí mismas, de conocerse y reconocerse.

5. Permite transmitir singularidad y autonomía.
En el hogar había una cámara de fotos de las de antes que utilizaban para ocasiones especiales como fiestas de la escuela, cumpleaños, etc.
Era una cámara que sólo utilizaba María (la niña de confianza de la directora del hogar) y las demás miraban...hasta que empezó el taller y todas adquirieron protagonismo. Podían utilizar la cámara digital siempre que quisieran, la tenían a su disposición y por la noche, en el taller, trabajábamos sobre lo que habían hecho. En el proceso podían cambiar las cosas, podían decidir a quién hacían fotos, podían ser miradas y fotografiadas. Reír, seducir, gesticular, expresar emociones, poner el cuerpo en movimiento, crear, hablar... transitar desde ser mirada y ser voluntariamente mirada a mirar y decidir cómo mirar. Transitar de ser objeto pasivo a ser sujeto de sus acciones.
En palabras de Winnicott en 1971 “Jugar es hacer, el juego compromete al cuerpo, el jugar tiene siempre una implicancia corporal, implica una acción sobre el mundo y modifica a su vez el mundo interno” . El juego simbólico, el de la imaginación, jugar al " como si fueras" o "jugar a que yo era" les podía facilitar reconocerse como protagonistas de su propia historia. Podían empezar a vislumbrar su capacidad para decidir sobre sí mismas. En su historia habían sido objeto de deseo del otro y no sujetos de sí mismas.

6. La foto como acto repetitivo.
Podría tener dos lecturas diferentes:
La repetición compulsiva, neurótica, que se caracteriza por una negación o ausencia de lo nuevo; la repetición como ausencia de creatividad, como necesidad obsesiva, como instinto de muerte, como vacío interior; sin salida.
Y también como instinto de vida. Ante la repetición obsesiva, está el deseo de salir de ahí, de encontrar otro camino: el de la creatividad, el de la transformación. El sentido de recuperar algo, de encontrar algo, de encontrarse, de reconocerse y de ser aceptado. Repetir como parte de la construcción, producción y creación de una obra cualquiera que esta sea. Repetir en cualquier acto creativo es una vuelta a puntos de anclaje y fijación del pasado. La repetición te ancla al pasado. La creación es una transformación que te proyecta hacia el futuro y te orienta hacia la cura.
Las niñas se fotografiaban una y otra vez. Al verse repetidas varias veces en el ordenador debían elegir una imagen, pensar el porqué, reconocerse en ella, apropiarse de esa imagen como suya. Es un proceso de simbolización, una toma de decisión que lleva implícito un proceso de cambio y transformación.

7. La foto como lenguaje polisémico con múltiples significados y asociaciones: que esclarece, que permite ver algo nuevo, poner palabras a lo que se ve y a lo que se siente y que, al igual que otras herramientas plásticas dentro del taller de Arteterapia, permite avanzar en los espacios mentales de acceso no consciente. Permite además recuperar momentos y personas no recordadas, conformar y restaurar emociones, crear lazos con el pasado, vivenciar el paso del tiempo, reconstruir la identidad y volver a narrarse de otra manera, desde otro lugar y desde la realidad del momento actual.
Las imágenes fotográficas facilitan la técnica de la asociación libre que consiste en que el paciente debe expresar todos sus pensamientos, sentimientos, fantasías y producciones mentales según le vayan surgiendo en su cabeza sin restricción alguna.
El trabajo en el taller es una experiencia muy rica donde entran en juego muchos elementos: la condensación en la imagen, el desplazamiento, la simbolización, la integración... En el acto de hacer, pensar, repensar y repetir se pasa de la emoción al pensamiento. Se trabaja con lo simbólico, con lo que hay detrás del acto y de la emoción. Y queda algo que está afuera pero también está adentro. Con la secuencia de las fotos y con la palabra puede generarse una narrativa de recuperación de la identidad fragmentada. Se puede volver a narrar una historia personal que disminuya la escisión y facilite la continuidad existencial y reduzca el sufrimiento.

CONCLUSIONES
Explorar, experimentar y asumir riesgos es una dimensión del Arteterapia que relaciona creatividad y juego. Jugar y representar tiene importantes beneficios terapéuticos y son actos universales en el hombre. Además ni el deseo ni la creatividad están sujetos al paso del tiempo, no tienen edad. Siempre, bajo cualquier circunstancia, albergamos la capacidad de desplegar la creatividad.
El álbum de fotos es una historia de vida en imágenes. Es una muestra del paso del tiempo que se evidencia en la fragilidad de los materiales. El álbum acumula, almacena, protege y conserva la propia historia. En el hogar, ahora, cada álbum posee más imágenes, experiencia y emoción; más creatividad y vida. La vivencia ha significado un crecimiento individual y también del grupo. Ha sido un tránsito del MALTRATO al BUEN TRATO.

SOBRE ARTETERAPIA

BREVE INTRODUCCION AL ARTETERAPIA

El Arteterapia es una disciplina relativamente nueva en España. Se trata de una combinación de arte y psicoterapia donde cada una de las partes recibe estímulo de la otra y dónde lo más importante es la persona y su proceso.
El arteterapia es de gran ayuda cuando, sea por razones biológicas, intra-psíquicas o sociales, se ve reducido el funcionamiento normal del individuo. Su aplicación está especialmente indicada para aquellas personas que debido a la enfermedad que padecen, o por otras razones, encuentran difícil la expresión verbal de sus conflictos y dificultades.
Arteterapia no es una terapia ocupacional, ni una forma sofisticada de educación artística. Este tipo de intervención psicoterapéutica se utiliza, tanto para las áreas de salud mental, como para servicios sociales.

BENEFICIOS

De forma directa para las personas que participan del taller y de forma indirecta para el entorno familiar y social; ya que todo lo que se trabaja a nivel individual, interfiere directamente en la relación con los otros.

Algunos de los beneficios de este tipo psicoterapia:

. Facilita la espontaneidad, la creatividad y la expresión. Genera nuevos modos de comunicación de emociones, sentimientos y vivencias para su posterior elaboración e integración. Requiere por parte de la persona un compromiso y alianza terapéutica.

. Si el trabajo es grupal, la dinámica facilita el reconocimiento y aceptación de conflictos interpersonales y grupales.

Para más información, les indico el enlace de La Asociación Británica de Arteterapeutas, creada en 1964: www.baat.org

OBJETO . SUJETO . OBJETO

OBJETO . SUJETO . OBJETO
ARTETERAPIA CON MUJERES EN PROSTITUCION

RESUMEN
Se presenta la experiencia de un taller de Arteterapia en una asociación para la prevención, reinserción y atención de la mujer prostituida.
El taller de Arteterapia se crea como lugar para reparar, integrar, construir y elaborar. Lugar para confiar, compartir y de cuidado mutuo. Lugar de respeto, al que no estaban acostumbradas.
Palabras clave: Prostitución. Transgenero. Arteterapia. Grupo de Apoyo.

CARACTERISTICAS Y DESCRIPCION DE LA POBLACION OBJETO Y SUJETO DE LA EXPERIENCIA
Existían profundas diferencias entre las participantes del taller: país de origen, cultura, género, edad, formación, biografía personal... El trabajo en el taller debía partir de esas diferencias.
El colectivo estaba formado por un grupo de personas (mujeres biológicas, transgénero y transexuales), de edad entre 17 y 68 años, que tenían en común el ejercicio de la prostitución como manera de ganarse la vida.

Algunos rasgos frecuentes:
. La mirada de los otros, el estigma y el autoconcepto. Discriminación social.
La mirada del otro es unidireccional (estigma, juicio moral, insulto, doble moral,...) y juega un papel importante en el autoconcepto de la prostituta. Les lleva en muchos casos a llevar una doble vida y ocultamiento.
. En los últimos años la mayoría son mujeres extranjeras. Muchas vienen a través de redes organizadas y viven como esclavas, sin ninguna libertad de movimiento (rumanas, nigerianas,...). Carecen de documentación que acredite su identidad por lo que las invisibiliza todavía más.
. Necesidades económicas derivadas de la pobreza. Muchas ejercen para poder enviar remesas de dinero a sus familias (ecuatorianas, colombianas, brasileñas,...).
. Muchas son drogodependientes y con VIH. Su adicción se genera por diferentes circunstancias.
. Carecen de red familiar y afectos.
. Nivel académico y cultural muy bajo.
. Difícil acceso a recursos sociosanitarios, a los que tienen derecho pero no hacen uso de los mismos por desconocimiento o por desconfianza total en la sociedad.
. Alto riesgo en enfermedades de transmisión sexual.
. Estrés psicosocial derivado del proceso migratorio, explotación sexual y situación de marginalidad.
. Trastornos psíquicos: ansiedad, estrés postraumático, depresión. Derivados de las agresiones físicas, amenazas y violaciones de que son objeto.
. En el caso de transgénero y transexuales se añade “el desorden” de la identidad del sujeto en el nivel de sexo y género y su estigmatización y patologización social.

TOMA DE CONTACTO. ENTREVISTAS Y PROCESO DE OBSERVACION
Se inicia el taller tras un periodo de observación, realización de entrevistas y selección de participantes.
Un adecuado proceso de entrevista permite al paciente vislumbrar expectativas sobre el futuro taller. Al profesional le aporta información acerca de la problemática del paciente, de sus demandas y también le permite conocer el centro, su dinámica, las personas responsables con las que se va a trabajar,...
Este paso facilita una hipótesis de trabajo real, en función del grupo, ver qué personas podrían responder mejor o peor a un tratamiento de terapia a través del arte, etc.
De no hacerlo así, en un grupo como éste, que nunca ha hecho terapia de ningún tipo, pueden decidir participar en la experiencia por ser novedosa, porque es un cambio ante la monotonía (según sus palabras). Son personas que viven en la noche; un mundo muy cerrado en el que sólo se relacionan entre ellas. Su dificultad para moverse en otros ambientes les resta en habilidades sociales. En el taller, esta dificultad puede generar intentos de salirse de la norma, del encuadre y los límites necesarios para poder trabajar.

ENCUADRE
El planteamiento inicial era con la estructura de un taller cerrado, con un número de participantes fijo y para todo el periodo, pero durante el proceso fue evolucionando, condicionado por las circunstancias de la asociación, convirtiéndose en taller “semiabierto” con la posibilidad de que se fueran incorporando personas en función de las bajas que se generaran.
El espacio era una habitación bastante pequeña con una mesa central. Los materiales se exponían en cada sesión para que cada persona eligiera con qué trabajar; pero la realidad se impuso y por imposibilidad de espacio se presentaba cada día un tipo de material. El número de participantes fue de 10 mujeres. Las sesiones eran semanales, de una hora y media de duración.
El encuadre es un respeto al otro. Es un acuerdo común. Se pacta y bajo esas condiciones se trabaja en el taller. Da un marco de referencia; pone límites (desconexión de móviles, no salir ni entrar de la sala una vez empezada la sesión, no fumar,…). Es necesario plantear desde los inicios algunos compromisos: la asistencia, el respeto y la escucha, la libertad para poder decir o no decir hasta donde se quiere o se puede, la confidencialidad,...
En este colectivo hubo que recordar frecuentemente los límites en relación con el respeto, la escucha y las maneras de estar. Su cuerpo y sus formas reflejaban su costumbre a ser maltratadas y poco respetadas, algo que se vivenciaba permanentemente en el taller.
Normalmente no había propuesta temática. Se iniciaba el taller con lo que ellas traían, su sentir y lo que necesitaban transmitir.
Con respecto a la estructura de las sesiones, había un tiempo de palabra para expresar y comunicarse con el grupo desde sus necesidades, después se pasaba al trabajo de creación y finalmente había un espacio verbal, de reflexión y puesta en común.
Las producciones se cuidaban y respetaban por todas. Formaban parte de ellas y de su historia personal. Había que conservar la obra hasta el final del periodo; poder ver y reflexionar sobre el recorrido y después, cada una, decidir qué hacer con sus obras.

RELACION CON LA CREACION. LA VIVENCIA DEL TALLER
No tener claro lo que venían a hacer al taller, suponía un reto para todas. ¿Qué vamos a hacer? ¿Qué va a pasar? ¿Hasta donde quiero contar? Había entusiasmo, inquietud y mucha curiosidad.
Mirar el taller de Arterapia como un espacio potencial permite situarnos en un escenario del “como sí”, invitándonos a jugar, a experimentar en el encuentro con el otro y con su obra. La creación de símbolos, que colman este espacio intermedio, no son parte ni del reino de la fantasía ni de la realidad, sino que conforman la zona de descanso (Winnicott, 1971). Además permite conectar pasado, presente y futuro y también conecta el adentro con el afuera.
En las primeras sesiones aparecían miedos, angustias y ansiedades ante la idea de “jugar a ser artistas”. Poco a poco dejaron de preocuparte de si su obra estaba bien o mal. El trabajo partía de la emoción, del mundo de los afectos, de los recuerdos, de cada historia particular, de cada uno de sus mundos interiores, de sus deseos y sus pasiones, de sus sueños, frustraciones y dolor; y también, de sus recursos para reírse, reírse de todo y compartir esas risas con el grupo.
Era un espacio para tomar decisiones ante la tarea, para sentirse “capaz de”, para poder sentir y pensar; para rescatar emociones; reparar la historia personal, los vínculos dañados, el cuerpo maltratado; construir fragmentos de realidad...
Winnicott habla de recuperar el juego; en el juego de los niños está la creación. Según palabras de Fiorini, si ese juego fue detenido por la neurosis, por el trauma, se trata, a través del trabajo terapéutico, de levantar esos muros de contención para que el espíritu creativo y transformador vuelva a fluir.
Cada mujer fue buscando su lugar y el nivel de implicación que necesitaba. Cada una tenía su ritmo y manera de vivir la experiencia. Estaban las que vivían el taller como espacio para compartir experiencias. Otras para ser escuchadas, para buscar apoyo y consideración, o para escapar de su día a día. Era una especie de refugio, un espacio nuevo y motivador. Un lugar seguro, de confianza y sostén, donde poder estar, sin más; desde el sentir individual y desde el dolor; sin ser juzgadas.
El trabajo desde Arteterapia facilita un lugar en el que “La representación mental del mundo interno..., se mantiene viva, gracias al reforzamiento proporcionado por la disponibilidad del terapeuta” y donde, a través del objeto transicional (la obra), el paciente puede representar y simbolizar material inconsciente (Winnicott).
En ese lugar se establece una relación de transferencia en la que el paciente se siente contenido, acompañado y acogido tanto por el arteterapeuta como por el grupo. Todos los participantes pueden sentir que su obra, sus emociones, sus palabras y su desnudez van a ser acogidas y respetadas. Para Winnicott, es un área de juego en el que pueden suceder cosas sin que nadie sea dañado.
En este espacio potencial, la labor del arteterapeuta es la de observar, escuchar y acompañar sin prisa, el “ritmo” y “tiempo” del paciente; colocado en esa posición, el arteterapeuta facilita la construcción de ese lugar seguro de transferencia.
La escucha es compleja. Hay que estar atento a la palabra, la expresión, el gesto, el movimiento corporal, la mirada mutua, la mirada de los otros; escuchar lo que se dice y lo que se silencia.
Observar la obra, cada aspecto, el proceso de realización, la postura corporal, lo representado, el ritmo, la atención, el uso de los colores y materiales, la colocación de los elementos, la palabra en el momento de exponerlo al grupo, lo que se cuenta y lo que desvela, lo que revela la propia producción…
Como se puede observar a través del texto anterior, podemos señalar que en un taller de arteterapia se generan diferentes dinámicas de relación y de transformación al tener en cuenta: la dinámica intrasubjetiva (el paciente y su obra); la intersubjetiva (el paciente, el arteterapeuta y la obra) y la social (los otros -el tercero).

EL PROCESO Y EL GRUPO
Durante la experiencia de este taller, hubo una primera fase de idealización general. Unas mujeres porque realmente creían saber qué les podía aportar ese espacio, otras por lo novedoso.
Pasadas las primeras sesiones empezaron a aparecer dificultades en el respeto a los límites, a la escucha, al turno de palabra, a la compañera, a la implicación en el trabajo; a comprender cual era mi papel allí, yo no estaba para darles soluciones mágicas a sus preguntas y angustias y les costaba entenderlo.
También empezaban a verse las diferentes realidades y la dificultad de relación que eso generaba en el grupo; la participación en el taller de mujeres nigerianas, españolas, rumanas, ecuatorianas, colombianas; mujeres biológicas, travestís,... resaltaba su forma de vida en guetos, que fuera de la asociación, ni se relacionaban, ni lo intentaban; ya que en la calle, eran rivales.
Se podían apreciar dos perfiles diferenciados por las motivaciones y condicionantes para trabajar en prostitución: Las mujeres biológicas solían tener hijos, familias detrás que dependían de sus ingresos económicos; podían tener una vida en el mundo “de los normales”, y tener otra aparte, sólo para el alquiler de sus servicios sexuales. Hablaban con más facilidad de sus experiencias traumáticas, de sus necesidades y de sus sentimientos.
Las travestís, en “lo manifiesto”, reflejaban preocupación por el cuerpo, la identidad, las operaciones de cirugía; todo revestido de teatralidad, ironía y sarcasmo desgarrador. En sus intervenciones, siempre aparecía la necesidad de ahorrar para hacerse cirugías, la comparación con las otras para ver quien era la más mujer en la apariencia, la frivolidad con la que hablaban de sus relaciones afectivas,…
Parecía que no se permitían sentir, amar y emocionarse. Los afectos aparecían en muy pocas ocasiones, los tenían ocultos y bien camuflados. Les costaba afrontar su historia personal, sus angustias y sus verdades.
Este segundo grupo, en su condición de travestís tenían más dificultad de poder trabajar en cualquier profesión. Aunque ayudaban a sus familias, mantenían bastante distancia en la relación con ellas; y buscaban este lugar , el de la asociación, para relacionarse entre iguales. Por lo que contaban, casi no tenían relaciones con otros grupos sociales.
El aislamiento en el que vivían; su dificultad para tomarse a si mismas en serio; para hablar de su dolor; lo encubrían con maquillaje, risas seductoras y movimiento de caderas. Su defensa era la máscara y la máscara no las dejaba reconocerse y construirse.
Sí había algo común en los dos grupos: su dependencia en lo afectivo. Muchas estaban inmersas en relaciones de malos tratos, de sumisión y explotación, por los que ellas llamaban “mi hombre”. Repetidas veces decían de forma desgarrada “me quiere mucho, mientras vuelva todas las noches con 100€ en la cartera”.
Según María Jesús Soriano “La violencia más difícil de nombrar, de definir y de diagnosticar, es la violencia psicológica. Mujeres que no reciben golpes físicos, pero si psíquicos, manifiestan su gran dificultad de poner palabras, de expresar dolor ante esas heridas recibidas. Duele rememorarlo, elaborarlo, pero por otra parte es imprescindible para la recomposición de la propia historia”. En este grupo, les costaba reconocerlo y reconocerse en el maltrato; aunque se lo dijeran abiertamente unas a otras con toda crudeza, lo negaban en si mismas.
Parecía que sus vidas eran una casa abandonada por su propia inquilina. Primero se abandonaban en el cuerpo y después en todo lo demás. Estaban abiertas al uso de cualquiera. Ellas no eran las dueñas.
También era común su desconfianza en el ser humano y en la sociedad. Fue una de las dificultades iniciales. Pensar que se podía crear un espacio para ellas, para mirarse, hablar, experimentar el sentirse cuidadas por el grupo, ser escuchadas; y sin nada a cambio, les debió de costar.

LA OBRA Y LA PALABRA. FRAGMENTOS
El trabajo terapéutico pasa por construir sobre eso que produce dolor. En Arteterapia, en la realización de la obra, aparecen elementos inconscientes que a veces no se pueden nombrar; se libera lo reprimido, se viaja a momentos anteriores, origen del malestar; y desde la mirada del presente, acompañado y contenido por el terapeuta y el grupo, se puede llegar a elaborar y a generar un insight- “darse cuenta”-.



“Cuando aparecía la angustia, el dolor y el llanto, no se trataba de forzarlo, pero tampoco de evitarlo. Ella quería construir un personaje malo. Necesitaba una tela negra. En el turno de palabra nos cuenta su historia angustiada y llorando. Era el proxeneta que comercializó con su cuerpo y su vida. Primero la enamoró y la hizo depender de él para todo. Tenía 19 años, era rumana. Al final de la sesión decidió destrozar la figura y tirarla a la basura”.

A través de las imágenes representadas, se puede volver al pasado y revivir la vivencia dolorosa y traumática; y esa acción en el presente, permite reconstruir el malestar y reconstruirse como sujeto.




“Ella dice que va a hacer su autorretrato. Cuando ha acabado la obra le digo si ha cambiado de idea pues ha realizado un hombre. Rompe a llorar y nos cuenta que fue violada y abandonada en el campo por tres hombres cuando tenía 11 años. Venía de Andalucía a buscar trabajo a Madrid en el servicio doméstico. Ahora tiene sesenta y tantos años”. A partir de ese día conservó la figura y no quiso volver al recuerdo traumático. Parece que necesitaba más tiempo para aceptar el dolor encapsulado durante tantos años”.

El camino al recuerdo traumático es de rodeo, no directo. Se mantiene, a través de la obra, una distancia adecuada que permite que se elaboren cosas sin vivirlas. Hay un desplazamiento del adentro al afuera a través de la obra, que permite verla como espectador. Lo representado se separa de su autor y lo puede mirar como algo de fuera y dentro a la vez. La sorpresa de mirarlo y verlo como algo nuevo, que no lo había pensado; algo que ha expresado de manera inconsciente, que revela escenas y recuerdos entrevelados y confusos; y que al verlos, los reconoce, los asocia con la emoción del momento vivido y le da sentido. La creatividad y la capacidad de transformar ha hecho efecto. Algo ha cambiado ya hay un antes y un después en esa búsqueda permanente del sujeto.



“…En toda su obra habla de soledad, sea a través del recuerdo de su país, Ecuador, de sus frías noches en “la casa de campo de Madrid”, del recuerdo de su madre, del gatito que le gustaría tener... Sentimientos de soledad y tristeza invaden su vida, y este espacio le permite reconocerlo, expresarlo y sentirlo, acompañada por el grupo”.

“Raquel siempre hace en sus obras referencia y agradecimientos a sus compañeras; a mi por “hacerle caso”; a los animales, que le apasionan,... Le cuesta trabajar sobre algo suyo, propio, que le pertenezca a ella. Tiene una forma amarga de ver la vida, dice que no vale nada y que ahora, que es una vieja inútil, todo el mundo pasa de ella. Es travestí, española de sesenta y tres años. Se dedicaba al espectáculo, era hermosa y vivía con intensidad. Su cuerpo ha envejecido, y nunca antes pensó que llegaría este momento. Titula su obra “Mi vida es un circo”.
 



La obra habla por si sola. A lo largo de las sesiones han tenido su propio recorrido. Las autoras pueden ver cómo han evolucionado en recursos plásticos. Crece la seguridad en todo lo que hacen. La obra habla de ellas; es una parte importante de si mismas. La dificultad inicial está superada. Ahora se sienten capaces.
La obra facilita una descripción subjetiva y emocional que se puede recuperar y renombrar. La imagen habla de autoría, de pertenencia, de apropiación,... Permite transmitir singularidad y autonomía.
La palabra da a la obra otra dimensión. Poner nombre a las obras; hablar del proceso, a veces, disminuye la angustia ante la creación, ante el papel vació, la mirada al mundo interior, las zonas oscuras, los miedos,… La palabra permite también, y de otra manera, expresar emociones y sentimientos que resuenan a partir de la obra realizada.
A medida que se va fortaleciendo el vínculo entre participantes y arteterapeuta, se empieza a construir un espacio propio, para experimentar en la confianza y el respeto mutuo. Este “ambiente facilitador” genera satisfacción y motivación por descubrir sus propias habilidades, explorar, tomar decisiones, poder conectar con sus necesidades.
Ser escuchado y escuchar al otro; sentirse libres para opinar, experimentar que ese espacio es suyo; poder ser ellas mismas, descubrir aspectos personales a través de sus obras, llorar pérdidas no elaboradas anteriormente, cerrar algunas puertas al dolor...

“Esta obra representa parte del proceso de duelo de una mujer que había perdido recientemente a su hija y no había podido despedirse. La distancia, la dificultad económica, el rechazo de la familia, le había impedido ir a su entierro. El taller fue un espacio para llorar la pérdida y poder expresar su dolor”.



“No sabía ni leer ni escribir. Sus obras eran una fusión entre el dibujo y la escritura. El acertado uso del color, la sutileza y fragilidad de los trazos, la forma de componer la obra; cómo se centraba en la realización y se olvidaba de todo lo demás y luego decía: ¡ estoy encantada con mi obra, se la voy a enseñar a mis sobrinos! El primer día se veía incapaz de coger un lápiz y pidió ayuda a sus compañeras. El último día me dijo que se iba a comprar una caja de pinturas para trabajar por las noches en casa”.


El breve recorrido que presento a través de estos fragmentos de historias en imágenes, refleja la intensidad de contenidos que fueron surgiendo en el taller. Una vez más, me asomo a dicha experiencia a través de este texto. Es una mirada subjetiva, la mía, incompleta y parcial. Un testimonio más del quehacer en Arteterapia para la reflexión.

CONCLUSION
El trabajo en Arteterapia es una experiencia muy beneficiosa, donde entran en juego muchos elementos: la condensación en la imagen, el desplazamiento, la simbolización, la integración. En el acto de jugar, crear, sentir y pensar se pasa de la emoción al pensamiento y a la inversa. Se puede volver a narrar una historia personal y única que disminuya la escisión, facilite la continuidad existencial y reduzca el sufrimiento.
El lenguaje artístico puede facilitar la integración de pensamientos, afectos y emociones. La creación en sí misma permite sentirse y pensarse; facilita la construcción de subjetividad y la relación con el otro.
El papel en blanco en Arteterapia es una metáfora de la realidad subjetiva. Se llena de elementos, de color y de forma. Se transforma en carne, en piel,... en huella. El límite del papel contiene lo que hay dentro. Por ser algo físico, que permanece, se puede volver a mirar y releer. Algo del “sí mismo” se ha inscrito en el papel y también se ha inscrito en su autor. Este se apropia de su obra. La obra es reflejo de su creador.
Virginia Woolf en su libro “Una habitación propia” nos habla de la necesidad del ser humano de encontrar un espacio propio de subjetividad, de expresión singular y de reconocimiento de una existencia. La terapia a través del arte facilita la construcción de ese espacio personal y propio donde poder habitar.

BIBLIOGRAFÍA
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Winnicott (1971). Realidad y juego. Barcelona. Ed. Gediza, 1992.
Fiorini H.J. (1995). El psiquismo creador. Barcelona. Ed.Paidós
TESSA DALLEY (1987). El arte como terapia. Barcelona. Editorial Herder
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Bataller i Perelló, V. (1995), Educación Sexual. Tesis Doctoral. Universitat de Valencia, E.G.
Bataller i Perelló, V. (2000), Transexualidad: Vicisitudes en la construcción del género. VI Congreso de Sexología, A. E. P. S.,Gijón.
Coderch, C. ( 1990), Teoría y técnica de la Psicoterapia Psicoanalítica. Barcelona. Herder.
Foulcault, M. (1989), Historia de la sexualidad. Madrid. Ed. Siglo XXI.
Garaizabal, Cristina. La transgresión del género. Transexualidades, un reto apasionante. En: José Antonio Nieto (comp.) Transexualidad, transgenerismo y cultura. Antropología, identidad y género. Madrid, Talasa, 1998.